Dos hombres armados cometieron al menos tres atracos con violencia en el barrio de Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona durante la madrugada del sábado, aprovechando la celebración de la fiesta mayor del barrio. La investigación está en manos de la Unidad de Investigación de los Mossos d'Esquadra de la zona.

El primer asalto tuvo lugar hacia las 22.20 horas en la calle Escoles Pies, donde los dos individuos intentaron robar a un ciudadano sin éxito. Más tarde se desplazaron a Sant Cugat, donde sí lograron sustraer un teléfono móvil. El tercer y más grave incidente se produjo poco antes de las cuatro de la madrugada en la esquina de las calles Bertrand i Serra y Torras i Pujalt, en Sant Gervasi-la Bonanova.

Violencia extrema contra un grupo de cinco jóvenes de 16 años

En ese último asalto, los dos agresores se detuvieron junto a un grupo de cinco adolescentes que se encontraban en la acera. Uno de ellos sacó una porra extensible y el otro mostró el mango de una pistola. Ante la negativa inicial de los jóvenes a entregar sus pertenencias, los atacantes golpearon y estrangularon a uno de los chavales, y llegaron a apuntar el arma a la cabeza de otro. Bajo esa presión, las víctimas cedieron: a uno de ellos le requisaron la ropa completa y quedó en ropa interior, mientras que el resto perdió pantalones, calzado y teléfonos. Los asaltantes exigieron además los códigos de iCloud de los iPhone para poder vaciarlos y revenderlos. Los jóvenes pudieron alertar a la policía gracias a la intervención de una mujer que bajó de un taxi y les prestó su teléfono. Según el testimonio de una de las víctimas, los autores vestían pasamontañas, hablaban castellano, tenían ojos oscuros y piel blanca.

La Policía ha podido relacionar los tres delitos gracias a la matrícula de la motocicleta utilizada, que consta como robada. Los hechos se investigan como robos con violencia e intimidación. En el momento de publicar esta información, los autores no habían sido localizados.

Los padres denuncian impunidad y critican la política de seguridad

El padre de una de las víctimas lamentó que estos hechos puedan producirse «con tanta impunidad y violencia», y señaló que los atracadores «saben que en estas fiestas encontrarán buen material para robar». Otro de los progenitores criticó una política de seguridad y prevención «que se ha demostrado que no funciona» y reclamó mayor contundencia en la respuesta penal: «No se puede permitir que estas cosas pasen a chavales de solo 16 años».

Según la propia policía, este tipo de bandas explotan de manera sistemática las fiestas mayores de los barrios más acomodados de Barcelona —no solo la de Sarrià— porque durante esos días los jóvenes tienen permiso para quedarse en la calle hasta tarde y llevan consigo teléfonos de gama alta y ropa de marca.