Alberto Núñez Feijóo protagonizó el domingo el primer gran mitin de precampaña de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, con un acto celebrado en el recinto ferial de Ifema, en Madrid, que superó la capacidad prevista y dejó a varios centenares de asistentes sin poder entrar. En el estrado coincidieron los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, junto a una nutrida representación de presidentes autonómicos y dirigentes territoriales del partido.

En su intervención de veinte minutos, Feijóo trazó el eje central de su campaña: la promesa de un «cambio profundo, sereno, pero contundente» que vaya más allá de un simple relevo en La Moncloa. A su juicio, España necesita «revisar la ley, recuperar los contrapesos y fortalecer las instituciones», en referencia a lo que describió como una erosión sistemática de los equilibrios democráticos durante el Gobierno de Pedro Sánchez. Calificó al Ejecutivo de «mafia», en alusión a los casos de corrupción que rodean al PSOE y, en particular, a la llamada trama Leire, que presuntamente habría contactado con narcotraficantes para presionar a la magistrada que instruye el caso del hermano del presidente.

Economía y seguridad, los otros dos pilares del discurso

Más allá del diagnóstico institucional, Feijóo concretó varias de sus promesas de gestión. En materia de vivienda, se comprometió a impulsar la construcción de un millón de viviendas en una legislatura y a garantizar seguridad jurídica a los propietarios, en contraposición a las políticas del Gobierno actual. También anunció una rebaja del IRPF para aliviar la «asfixia» fiscal que, según él, sufren las familias españolas. En el capítulo de seguridad, aludió a lo que calificó de «descontrol» en las fronteras, al «desprecio» hacia los cuerpos policiales y a la influencia de Bildu en las decisiones del Ejecutivo central.

El candidato popular también recuperó su perfil gestor como argumento de credibilidad, recordando sus cuatro legislaturas al frente de la Xunta de Galicia con mayoría absoluta. «Yo no vengo de las saunas ni de las cloacas», afirmó, en una alusión directa a Sánchez, diferenciándose de lo que definió como una forma de hacer política basada en el espectáculo y el enfrentamiento.

La estrategia electoral: captar el voto descontento del PSOE

Fuentes del PP subrayaron que el partido busca ampliar su base electoral más allá de sus votantes tradicionales, con el foco puesto especialmente en quienes en 2023 votaron al PSOE y hoy se muestran insatisfechos con Sánchez. En los comicios de hace dos años, la suma de PP, Vox y UPN se quedó a solo cuatro escaños de la mayoría. Las encuestas actuales apuntan a que el bloque de centroderecha obtendría esta vez una mayoría más holgada, aunque el PP considera que la clave está en consolidar esa transferencia de voto desde el PSOE.

La nómina de líderes territoriales presentes en Ifema incluyó a Jorge Azcón (Aragón), Fernando López Miras (Murcia), Alfonso Rueda (Galicia), María Guardiola (Extremadura), Juanfran Pérez Llorca (Ceuta) y Paco Núñez (Castilla-La Mancha), entre otros. Por Catalunya, estuvo presente Alejandro Fernández, líder del PP catalán, en un acto que el partido quiso presentar como demostración de implantación nacional.

Ayuso, en su turno de intervención, describió a Sánchez como «mafioso» y «tramposo» y alertó del riesgo que, a su juicio, supone el «proyecto comunista» del PSOE para la atracción de inversiones extranjeras a España.