El Real Monasterio de Poblet, en la provincia de Tarragona, acogió este martes la primera reunión del patronato del conjunto monumental en los últimos quince años, presidida por Felipe VI y con la presencia de los presidentes de las cuatro comunidades autónomas herederas de la Corona de Aragón: Catalunya, Aragón, Baleares y la Comunitat Valenciana. El monarca reivindicó la capacidad de esos territorios para trabajar de forma conjunta, al subrayar que concentran algunas de las áreas «más prósperas y desarrolladas» del país.

En su intervención, el Rey señaló el capital compartido en emprendimiento e investigación y destacó el papel de una sociedad civil que calificó de «más activa y comprometida». El llamamiento a la cooperación llegó en un momento en que las relaciones entre estas comunidades y el Gobierno central atraviesan tensiones por el modelo de financiación autonómica, aunque Felipe VI no entró en ese debate y se ciñó al marco institucional y patrimonial del encuentro.

Illa propone un 'Fórum de Poblet' y el abad pide una ley propia para el monasterio

La convocatoria del patronato fue una iniciativa expresa del president de la Generalitat, Salvador Illa, quien aprovechó el acto para proponer la creación del llamado «Fórum de Poblet», concebido como un espacio estable de colaboración entre los cuatro territorios. La propuesta no detalla aún estructura ni calendario, pero supone un paso concreto hacia la institucionalización de ese eje de cooperación interautonómica.

Por su parte, el abad del monasterio, Rafel Barrué, realizó una petición de calado ante los presidentes y el propio Rey: la redacción de una ley específica para Poblet, tomando como modelo la legislación singular que ampara al monasterio de Montserrat. El objetivo sería reforzar la protección y la proyección del conjunto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dotándolo de un marco normativo propio que facilite su gestión y financiación.

El encuentro reunió en un mismo espacio a líderes políticos de distintos signos —el socialista Illa, junto a los presidentes de Aragón, Baleares y la Comunitat Valenciana— en un acto de perfil institucional y cultural que el monasterio de Poblet, sede histórica de la monarquía aragonesa y panteón real, prestó de marco con plena coherencia simbólica.