La línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona quedó interrumpida este lunes después de que un tren AVE que había partido de la estación madrileña de Puerta de Atocha a las 14:27 horas se incendiara en las inmediaciones de Ricla, localidad aragonesa situada entre Zaragoza y Calatayud, poco después de las 16:00 horas.

Los pasajeros que viajaban a bordo del convoy fueron evacuados. Fuentes ferroviarias confirmaron que, una vez activado el dispositivo de emergencia, se procedió a la cancelación progresiva de las salidas programadas para el resto de la tarde en ambos sentidos de la línea, que conecta las dos principales ciudades del país.

Afectación en cascada para los viajeros de la tarde

La interrupción del tráfico de alta velocidad en ese tramo generó una afectación en cadena sobre los servicios previstos para las horas siguientes. Los viajeros con billetes para los trenes de la tarde se encontraron con sus desplazamientos cancelados sin que, en el momento de conocerse la noticia, Renfe hubiera facilitado información detallada sobre plazos de restablecimiento del servicio ni sobre las alternativas ofrecidas a los afectados.

El incidente pone de nuevo el foco sobre la resiliencia de la red ferroviaria de alta velocidad española, cuyo trazado entre Madrid y Barcelona discurre en gran parte por territorio aragonés y no dispone de vías alternativas que permitan desviar el tráfico en caso de incidencia grave en ese corredor.