Claves
- Volkswagen estudia eliminar la marca Seat antes de 2029, según prensa alemana
- El consejo de supervisión del grupo se reúne este viernes para aprobar la reestructuración
- La planta de Martorell y miles de empleos en Catalunya quedan en el foco de la incertidumbre
- Cupra, la apuesta del grupo, habría ido desplazando a Seat en los últimos años
El futuro de Seat pende de un hilo en Alemania. El consejo de supervisión de Volkswagen se reúne este viernes para abordar la reestructuración más ambiciosa de la historia del primer fabricante de automóviles de Europa, y uno de los puntos que sobrevuela la reunión es la posible eliminación de la marca española antes de 2029. Así lo recoge la revista alemana especializada en economía y negocios WirtschaftsWoche, que ha tenido acceso a un documento interno del grupo en el que se contempla esa opción de forma explícita.
Seat, fundada en Barcelona en 1950 y controlada por el grupo de Wolfsburgo desde los años noventa, se convertiría así en una de las víctimas de la presión financiera y competitiva que sacude al sector del automóvil europeo. Volkswagen lleva meses anunciando recortes de costes ante la caída de las ventas, la competencia del vehículo eléctrico chino y las dificultades para rentabilizar su enorme estructura industrial.
Una marca que ya venía adelgazando su presencia
En los últimos años, Seat había trasladado buena parte de su actividad comercial hacia Cupra, la submarca de gama alta y deportiva que el propio grupo apostó por potenciar como alternativa más rentable y con mayor proyección internacional. Ese giro estratégico alimentó desde hace tiempo las dudas sobre la viabilidad del nombre Seat a largo plazo, especialmente en los segmentos de precio medio donde compite con otras marcas del propio grupo alemán, como Skoda o Volkswagen.
La planta de Martorell, en el Baix Llobregat, es el principal activo industrial en juego. Emplea directamente a decenas de miles de trabajadores y sostiene una extensa cadena de proveedores en toda Catalunya. La eventual desaparición de la marca no implica necesariamente el cierre de las instalaciones —podrían seguir fabricando vehículos de otras enseñas del grupo—, pero la pérdida de Seat como identidad propia tendría un impacto simbólico e industrial de primera magnitud para la industria manufacturera española.
La decisión, en manos del consejo de supervisión alemán
El órgano que se reúne este viernes incluye representantes de los accionistas y de los trabajadores, según el modelo de cogestión alemán, y tiene la potestad de aprobar o rechazar el plan de reestructuración que ha elaborado la dirección ejecutiva del grupo. La magnitud de los cambios previstos —que van mucho más allá del caso Seat e incluyen posibles cierres de fábricas en Alemania— convierte esta reunión en una de las más decisivas de la historia reciente de Volkswagen.
Por el momento, ni Volkswagen ni Seat han confirmado oficialmente el contenido del documento filtrado a WirtschaftsWoche. El grupo alemán acostumbra a no comentar informaciones basadas en materiales internos antes de que haya una decisión formal.
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