El diplomático venezolano Félix Plasencia, cuyo nombre quedó ligado al escándalo conocido en España como el Delcygate, asume la jefatura de la diplomacia venezolana tras ser designado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez. El nombramiento, hecho público este lunes, le sitúa al frente de un ministerio ampliado que absorbe también las competencias de Comercio Exterior, en sustitución de Yván Gil, quien había ocupado la cancillería desde enero de 2023.

Plasencia, hijo de padres originarios de Tenerife, lleva más de tres décadas en el cuerpo diplomático venezolano desde que en 1991 se graduó en Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela. Su relación con Rodríguez es anterior incluso a su carrera en el régimen chavista: ambos se conocieron durante los años noventa en la embajada venezolana en Londres, bajo el segundo mandato de Rafael Caldera.

El episodio de Barajas que salpicó al Gobierno de Pedro Sánchez

En enero de 2020, Plasencia viajaba junto a Delcy Rodríguez en el avión que aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas en plena madrugada. La visita representaba un problema diplomático de primera magnitud: Rodríguez figura en las listas de sanciones de la Unión Europea, que le prohíben expresamente pisar suelo comunitario. El entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, se personó en el aeropuerto alegando que Plasencia —en aquel momento titular de Turismo en el gobierno de Maduro— era amigo suyo. Durante ese encuentro mantuvo una conversación de entre veinte y veinticinco minutos con Rodríguez para evitar que esta abandonara la zona aeroportuaria e ingresara formalmente en territorio español.

El episodio nunca fue aclarado de forma satisfactoria por el Ejecutivo de Pedro Sánchez y derivó en una larga controversia política en España. La designación de Plasencia como canciller llega, además, poco después de que Rodríguez haya amenazado con acciones legales contra el empresario Víctor de Aldama, quien también estuvo presente aquella noche en Barajas y cuyas declaraciones posteriores complicaron la situación judicial de varios implicados.

Un perfil con décadas de servicios al régimen de Maduro

El historial de Plasencia dentro del aparato bolivariano es extenso. Ocupó la cancillería venezolana entre agosto de 2021 y mayo de 2022, por designación de Nicolás Maduro. Antes había ejercido como embajador en China y posteriormente como representante en Colombia, contribuyendo al restablecimiento de relaciones diplomáticas con Bogotá tras la llegada de Gustavo Petro a la presidencia. Entre finales de 2022 y principios de 2024 dirigió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), para después ser destinado como embajador en Reino Unido.

Su última misión antes de asumir la cancillería fue la reapertura de la embajada venezolana en Washington en febrero pasado, encargo directo de Rodríguez en el contexto del paulatino restablecimiento de contactos entre Venezuela y la administración de Donald Trump. En marzo, Plasencia y el viceministro Oliver Blanco visitaron la capital estadounidense para consolidar esos lazos, en una jornada que coincidió con la comparecencia de Maduro ante un tribunal federal de Nueva York, donde un juez rechazó archivar el caso de narcotráfico que pesa sobre el exmandatario y su esposa, Cilia Flores.

Con este nombramiento, Rodríguez reúne en torno a Plasencia tanto la política exterior como la comercial, apostando por un perfil de confianza personal y probada lealtad al círculo dirigente venezolano en un momento de alta sensibilidad diplomática para el régimen.